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DEVOCIÓN A LAS GOTAS DE SANGRE QUE DERRAMÓ JESUCRISTO

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A todo creyente que recite durante 3 años, cada día, 2 Padrenuestros, 2 Avemarías y 2 Glorias, en honor de las gotas de sangre que perdí, le concederé las cinco gracias siguientes:

  1. La indulgencia plenaria y remisión de sus pecados.
  2. Estará libre de las penas del Purgatorio.
  3. Si debiera morir antes de completar los 3 años señalados, para él será igual que si los hubiera completado.
  4. A la hora de su muerte, será como si hubiese derramado toda su sangre por la Santa Fe.
  5. Yo mismo, descenderé del cielo a llevar su alma y la de sus familiares, hasta la cuarta generación.

NOVENA LA DIVINA MISERICORDIA

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Les escribo para compartirles que hoy viernes Santo comienza la Novena a la Divina Misericordia, es una excelente preparación para ganar la Indulgencia plenaria del día de la Divina Misericordia, el Domingo 12 de Abril del 2015.

Pueden descargar la novena a la Divina Misericordia aquí FOLLETO NOVENA

El Señor me dijo que rezara esta coronilla durante nueve días antes de la Fiesta de la Misericordia. Debe iniciarse el Viernes Santo.  Durante este novenario concederé a las almas toda clase de gracias“. (Diario, 796)

El día de la Divina Misericordia ( siguiente domingo después del  domingo de Resurrección) nos brinda una promesa muy especial:

En este Día de Fiesta de Nuestro Señor las almas que van a la confesión y reciban la Santa Comunión obtendrán el perdón total de las culpas y de las penas. 

Las palabras textuales de nuestro Señor Jesucristo a Santa Faustina son:

El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. Ese día todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias se abren. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata…. La humanidad no encontrará paz hasta que se vuelva a la Fuente de Mi Misericordia“(Diario, 699).

Tomemos también en cuenta los requisitos que la Iglesia nos ordena para ganar las Indulgencias plenarias.

Puedes leer sobre las Indulgencias aquí

REQUISITOS PARA GANAR UNA INDULGENCIA PLENARIA 

Para ganar una indulgencia plenaria, en año normal o en año santo, debes siempre cumplir los TRES REQUISITOS siguientes:

1. La Confesión.

Hacer una confesión profunda. La confesión puede hacerse el mismo día que se quiere ganar la indulgencia o haberla hecho recientemente. Es importante también que tengamos un deseo sincero de cambiar y dejar nuestros vicios y apegos a seguir en situación de pecado.

2. La Comunión.

Esta debe llevarse a cabo el mismo día en que quiera ganarse la indulgencia.

3. La oración por las intenciones del Papa.

Debes rezar un Padre Nuestro, una Ave María y un Gloria, y ofrecerlas por las intenciones del Papa.

Un poco más sobre las INDULGENCIAS

El Sumo Pontífice, animado por un ardiente deseo de fomentar al máximo en el pueblo cristiano estos sentimientos de piedad hacia la Misericordia divina, por los abundantísimos frutos espirituales que de ello pueden esperarse, en la audiencia concedida el día 13 de junio de 2002 a los infrascritos responsables de la Penitenciaría apostólica, se ha dignado otorgar indulgencias en los términos siguientes:

Se concede la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) al fiel que, en el domingo segundo de Pascua, llamado de la Misericordia divina, en cualquier iglesia u oratorio, con espíritu totalmente alejado del afecto a todo pecado, incluso venial, participe en actos de piedad realizados en honor de la Misericordia divina, o al menos rece, en presencia del santísimo sacramento de la Eucaristía, públicamente expuesto o conservado en el Sagrario, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, “Jesús misericordioso, confío en ti”).

Se concede la indulgencia parcial al fiel que, al menos con corazón contrito, eleve al Señor Jesús misericordioso una de las invocaciones piadosas legítimamente aprobadas.

Además, los navegantes, que cumplen su deber en la inmensa extensión del mar; los innumerables hermanos a quienes los desastres de la guerra, las vicisitudes políticas, la inclemencia de los lugares y otras causas parecidas han alejado de su patria; los enfermos y quienes les asisten, y todos los que por justa causa no pueden abandonar su casa o desempeñan una actividad impostergable en beneficio de la comunidad, podrán conseguir la indulgencia plenaria en el domingo de la Misericordia divina si con total rechazo de cualquier pecado, como se ha dicho antes, y con la intención de cumplir, en cuanto sea posible, las tres condiciones habituales, rezan, frente a una piadosa imagen de nuestro Señor Jesús misericordioso, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, “Jesús misericordioso, confío en ti”).

Si ni siquiera eso se pudiera hacer, en ese mismo día podrán obtener la indulgencia plenaria los que se unan con la intención a los que realizan del modo ordinario la obra prescrita para la indulgencia y ofrecen a Dios misericordioso una oración y a la vez los sufrimientos de su enfermedad y las molestias de su vida, teniendo también ellos el propósito de cumplir, en cuanto les sea posible, las tres condiciones prescritas para lucrar la indulgencia plenaria.

Los sacerdotes que desempeñan el ministerio pastoral, sobre todo los párrocos, informen oportunamente a sus fieles acerca de esta saludable disposición de la Iglesia, préstense con espíritu pronto y generoso a escuchar sus confesiones, y en el domingo de la Misericordia divina, después de la celebración de la santa misa o de las vísperas, o durante un acto de piedad en honor de la Misericordia divina, dirijan, con la dignidad propia del rito, el rezo de las oraciones antes indicadas; por último, dado que son “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt 5, 7), al impartir la catequesis impulsen a los fieles a hacer con la mayor frecuencia posible obras de caridad o de misericordia, siguiendo el ejemplo y el mandato de Jesucristo, como se indica en la segunda concesión general del “Enchiridion Indulgentiarum”.

Este decreto tiene vigor perpetuo. No obstante cualquier disposición contraria.
Dado en Roma, en la sede de la Penitenciaría apostólica, el 29 de junio de 2002, en la solemnidad de San Pedro y San Pablo, apóstoles.

ORACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA, en ocasión del Sínodo de Obispos sobre la Familia

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Oración a la Sagrada Familia

Jesús, María y José,
en Ustedes contemplamos
el esplendor del verdadero Amor
y a Ustedes nos dirigimos con confianza.

Sagrada Familia de Nazaret,
hagan también de nuestras familias
lugares de comunión y cenáculos de oración,
escuelas auténticas del Evangelio
y pequeñas iglesias domésticas.

Sagrada Familia de Nazaret,
nunca más se viva en las familias la experiencia
de la violencia, el cierre y la división;
quien quiera que haya sido herido o escandalizado
conozca pronto el consuelo y la cura.

Sagrada Familia de Nazaret,
que el próximo Sínodo de Obispos
pueda despertar de nuevo en todos
la conciencia del carácter sagrado
e inviolable de la familia
y su belleza en el designio de Dios.

Jesús, María y José,
escuchen y atiendan nuestras súplicas.
Amén.

El Papa Francisco quiere involucrar en la preparación del Sínodo de Obispos los Santuarios, Iglesias y Parroquias que están dedicadas a la Sagrada Familia; como Nazaret en Tierra Santa, Loreto en Italia y la Sagrada Familia en Barcelona.

La Penitenciaría Apostólica concedió la Indulgencia Plenaria a todos los que, en estos meses, se reúnan en estos lugares de culto y reciten la Oración a la Sagrada Familia, compuesta por el Santo Padre.

Para ganar la indulgencia plenaria, que puede ser aplicada por los difuntos, es necesario:

Confesarse, comulgar y rezar por las intenciones del Santo Padre.

Los ancianos y enfermos que no pueden salir de casa pueden ganar la indulgencia plenaria los sábados y días dedicados a la Virgen María, rezando la Oración a la Sagrada Familia delante de una imagen o estampa de Nuestra Señora de Loreto.

Nuestra Señora de Loreto

Nuestra Señora de Loreto

 

OFRECIMIENTO AL PADRE ETERNO

Sagrado Corazón

Padre Eterno, te ofrezco el Sagrado Corazón de Jesús con todo su amor, todos sus sufrimientos, y todos sus méritos:

    1. Para reparar los pecados que he cometido éste día y durante toda mi vida. Gloria al Padre…

   2. Para purificar el bien que he hecho con negligencia en éste día y durante toda mi vida. Gloria al Padre…

   3. Para suplir a las buenas obras que debería haber hecho y que descuidé en este día y durante toda mi vida. Gloria al Padre…

Una religiosa clarisa, recién muerta se apareció a su abadesa o madre superiora, mientras que la abadesa rezaba or el alma de la fallecida. En ese momento, la difunta habló diciendo ” Yo fui admitida directamente al Cielo, porque, mediante ésta oración que yo rezaba todas las noches, se pagaron todas mis deudas”

(Con ésta oración NO SE INTENTA REEMPLAZAR LA CONFESIÓN)

ACTO DE FE, ESPERANZA Y CARIDAD

acto de fe

 

 

” Dios mío, creo en Tí porque eres la Verdad misma…

Espero en Tí porque eres fiel a tus promesas…

Te amo porque eres infinitamente Bueno”

 

 

 

Recitando éstos actos de fe, esperanza y caridad u otros parecidos aprobados por la autoridad eclesiástica , se ganan tres años de indulgencia cada vez, plenaria al mes * en la hora de la muerte.

 

* Las indulgencias plenarias requieren como condición para ganarse: la confesión, la comunión y el orar ( Padre Nuestro, Ave María y Gloria ) por las intenciones del Sumo Pontífice.

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